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¿Por qué hacer yoga en el embarazo?

 

guerrero invertido 2 (2)No existe experiencia que altere más la vida de una mujer que el hecho de convertirse en madre. El viaje de ser madre transforma nuestro cuerpo, nuestra identidad, nuestra mirada y nuestra forma de relacionarnos con nosotras mismas y el mundo que nos rodea. Al tiempo que las articulaciones se abren, que el vientre se expande y el agua llena todo el cuerpo; así también el corazón explota, los patrones, relatos y condicionamientos de la mente se rompen, los traumas y dolores afloran y el espíritu se enciende y se despierta.

Nuestros hijos son nuestros más grandes maestros, nos hacen sentir nuestra grandeza -al tener la oportunidad de co-crear el mundo con la Fuerza Creativa del Universo- y también nos muestran aquellos lugares en los que estamos estrechos.

La tarea de ser madre inicia con la propia muerte/renacimiento, con dejarse moldear y ajustar física, emocional y mentalmente… La tarea de ser madre inicia con ceder ante el llamado hacia adentro y hacia abajo de la Tierra (el instinto, la supervivencia y echar raíces) y respirar para permitir que la vida se manifieste y se nutra a través de la mujer.

El Yoga Prenatal, por medio de la práctica de ásanas, la meditación, la respiración, el sonido y la relajación, ayuda a las madres a observar, integrar y fluir con el cuerpo, el corazón y la mente cambiantes de la gestación.

Las ásanas la conducen a observar la forma de estar en el mundo de ése nuevo cuerpo que gesta y a relacionarse compasiva y amorosamente con él, al tiempo que se entrena y va construyendo fuerza y resistencia indispensables para el trabajo de parto, la cuarentena y la crianza.

La meditación y el uso del sonido y los mantras, le permiten a la madre amistarse con todo lo que es y le dan la mano para deshacer las cadenas e identificaciones del Ego, para que emerja esa nueva mujer-madre, mostrándole el camino hacia lo Infinito y Trascendente que hay en ella. Así mismo el sonido, al viajar por los huesos y los tejidos se convierte en un potente analgésico natural que le ayuda a la madre a llenarse de endorfinas, a centrarse en el placer en medio del dolor y amistarse con el trabajo del parto.

La respiración agranda, abre espacio, amplía su capacidad de contener; le ayuda a darle cabida y entregarse a todos los matices de la experiencia de la maternidad.

La relajación le ayuda a entregarse a la Tierra y morir… soltar, deshacer y abrir espacio para las nuevas bendiciones.

Una clase de Yoga Prenatal es un espacio sobre todo para asimilar el CAMBIO, para ENRAIZAR la energía y sosegar la marea de senti-pensamientos de las madres. Es un espacio para que la mujer gestante pueda SENTIR Y RECONOCER LA MADRE que va tomando forma día a día y ESCUCHAR los mensajes de su CUERPO y de su ALMA mientras entra en COMUNIÓN CON SU BEBÉ. Es un espacio/tiempo para ENCENDERSE, para ABRIRSE, para sentir la FUERZA del cuerpo y del espíritu y construir CONFIANZA en la propia habilidad de gestar, parir y ser madre.

Por último, una clase de Yoga Prenatal es un lugar para intercambiar información, para responder preguntas y para reconocerse en el otro.

 

Happy Yoga Galerías y Happy Yoga Quinta Camacho

Lunes y Miércoles 6:00pm – 7:30pm